Ficha de la Obra
NOMBRE DE LA OBRA: Parroquia de Santa MaríaAUTOR: INFLUENCIAS SECUNDARIAS: BARRIO / LOCALIDAD Cabalito
UBICACIÓN: Av. La Plata 286
Análisis de la Obra

La parroquia de Santa María integra un conjunto de ocho iglesias del mismo autor emplazadas en la ciudad de Buenos Aires que se corresponden con un patrón que denominamos “Neorrománico Lombardo Catalán”. El conjunto de iglesias “clonadas” es el siguiente: (Lámina 108)
1.-Parroquia de Santa María. Av. La Plata 286. Caballito. (1934) (ver foto)
2.-Parroquia de San Alfonso María Ligorio. Barzana 1525. P. Chas. (1934)
3.-Parr. de S. Saturnino y S. Judas. Miraflores 2080 P. Chacabuco. (1934)
4.-Parroquia de Santa Amelia. Virrey Liniers 428. Almagro. (1936)
5.-Parr. del Tránsito de la Virgen. Perón 3333. Almagro. (1936) (ver foto)
6.-Parroquia de Madre de la Misericordia. Piñero. (1940-46)
7.-Parr. de S. J. Ma. Vianney. Av. S.Martín 4460. Agronomía. (1944) (ver foto)
8.- Parr. Dulcísimo Nombre de Jesús. Valdenegro 3611. Saavedra. (1945)


A) Exterior
Exteriormente, el templo exhibe cinco módulos que Massa combinó de forma diversa en otras iglesias pero con el mismo revestimiento de ladrillo a la vista, cuya paleta cromática de un rojo oscuro potencia su presencia en la vía pública y a nosotros nos recuerda el clásico juego infantil conocido en décadas pasadas como «Mil ladrillos», constituido por ladrillos de goma en miniatura.[1]
A continuación describimos los cinco módulos básicos que contienen estas construcciones, los cuales se presentan con similares características pero combinados de distintas formas.

1.- Torre-campanario: Todas contienen una única torre-campanario de estilo neorrománico lombardo, caracterizado por su planta cuadrada y número creciente de ventanas geminadas o «gemelas» a medida que se elevan los niveles. El referente visual más directo es la Iglesia románica de influencia lombarda de San Clemente de Tahull, ubicada en la provincia de Lérida en Cataluña. Schenone (2006, 187), en cambio, encuentra similitudes entre el campanario de la Iglesia del Tránsito y la iglesia de Sant´Abbondio, de Como, en Lombardía, aunque creemos más acertada la asociación con los campanarios de las iglesias románico-lombardas de los pirineos catalanes.
La base de la torre es más sólida y va disminuyendo en masa a medida que se eleva. Presenta una imagen casi de fortaleza en su basamento por sus escasos vanos, y se va aligerando con mayores aberturas a medida que la torre asciende. En la Alta Edad Media esta era la forma rudimentaria de la que disponían los constructores para reducir el peso y conformar una base suficientemente sólida para poder crecer en altura. La cubierta es a cuatro aguas con tejas y con una cruz en el remate.
La torre-campanario tuvo un alto valor simbólico y práctico durante siglos. Antes de la masificación del reloj, eran las campanadas de iglesia las que segmentaban el día y anunciaban hechos significativos de la comunidad. En pleno siglo XX, la presencia de un campanario elevado en plena ciudad busca marcar una referencia urbana que esté presente en el vecino, sea o no concurrente al templo.[1]
2.- Galería porticada: Tres de los templos ofrecen un sistema de arquería de medio punto que invitan a pasar al vestíbulo o atrio en forma de galería abierta a la vía pública y que también sirven como espacio para la vida social fuera del templo. Santa Amelia, la más modesta, ofrece esa arquería pero sin espacio interior.
3.- Secretaría parroquial: Las cuatro ofrecen un módulo que puede crecer en altura, destinado a tareas administrativas de la parroquia. En todas las iglesias el módulo está constituido por planta baja y dos niveles, con excepción de Santa María, donde sólo se eleva un primer piso.
4.- Nave: Las cuatro iglesias tienen un módulo principal que guarda las tres naves y que se presenta, en su apariencia externa, con techo a dos aguas con rosetón frontal. Sólo en San Juan María Vianney se erigió un matroneo constituido por galerías en un primer piso sobre las naves laterales. La arquería de estas galerías carece de ornamentación limitada al típico revestimiento de ladrillo a la vista de esta serie de iglesias de Massa.
5.- Anexo parroquial: Las cuatro ofrecen un pequeño módulo dedicado a tareas logísticas o de limpieza de la parroquia. En la “Del Tránsito de la Virgen”, a este módulo se le anexa un cuerpo adicional que es el acceso a un patio recreativo al estilo de los «oratorios festivos» salesianos.[2]
Vanos
En el románico lombardo, las aberturas eran de tímidas dimensiones. Las iglesias de Massa se caracterizan por exhibir un elenco muy completo de vanos románicos.
La imagen que expresa esta arquitectura cerrada en el contexto urbano de la ciudad de Buenos Aires es la de una fortaleza acorazada por muros cerrados y nítidos y escasos vanos. Como luego analizaremos, la idea de fortaleza de la iglesia frente a los embates de la secularización social estaba muy difundida en la década del ’30, con un origen que se remonta a épocas tan lejanas como los años posteriores a la Revolución Francesa.
Las aberturas apenas se esbozan desde el nivel del suelo, y a medida que se eleva el edificio se hacen menos tímidas. Las soluciones adoptadas por Massa para las aberturas se podrían clasificar de la siguiente forma, si tomamos como modelo la secuencia de la torre-campanario desde el nivel suelo hasta la cúspide (ver gráfico):

a.- Vanos ciegos: En un primer nivel se adopta la solución de un elemento ornamental ciego, es decir una abertura apenas perfilada por un arco de medio punto pero que no llegó a constituirse en vano, quedando la abertura cegada por el muro.
b.- Vanos aspillerados: En un segundo nivel se elige la ventana aspillerada propia de las fortalezas medievales, cuya reducida dimensión apenas permite el paso de un aspa o flecha.
c.- Saetera: En un tercer nivel se abre un vano un poco más amplio que el aspillerado, denominado “saetera” por su utilización castrense en las fortificaciones. En el románico lombardo se ubicaba en los niveles intermedios de los torreones defensivos o de las torres-campanarios.
d.- Ventanas con guardapolvos o arcos enfatizados: A medida que la edificación crece en altura, se va ampliando la abertura y agregándose elementos decorativos tales como guardapolvos y arcos enfatizados con revoque. El vano se amplía y abre con un arco de medio punto enfatizado por una paleta cromática distinta a la del muro ladrillero propio del edificio.
e.- Ventanas geminadas: Ya en los últimos niveles aparecen los vanos divididos por columnas que dan lugar a dos o tres ventanas de formas iguales y que comenzaron a utilizarse con frecuencia en el tardorrománico o en el renacimiento temprano en Toscana y Lombardía.
f.- Ventanas con arcos de medio punto o triforas: Aparecen en las construcciones parroquiales anexas al templo y suelen estar ornamentadas con guardapolvos o arquivoltas muy esquemáticas y simples.
g.- Ventanas adinteladas: Aparecen en las plantas altas de los anexos parroquiales de Santa María y San Juan María Vianney, para servir a la vivienda del párroco.
h.- Puertas y galería porticada: Se utiliza el recurso de la arquería de medio punto y, en el caso del acceso al templo, se establece un espacio de transición entre la vía pública y el templo constituido por una galería porticada. Esta galería porticada -que en la Edad Media se solía utilizar como espacio de debate civil, judicial e incluso de feria-, en las iglesias de Massa cumple la función de los atrios y nártex faltantes por la proximidad del edificio con la línea municipal. Dado que son iglesias erigidas en una Buenos Aires con solares y calles ya configurados, no era posible la construcción de un patio delantero previo a manera de atrio, y ni siquiera de un nártex como vestíbulo previo al ingreso al templo. El patio en las iglesias parroquiales del período del Arzobispo Copello suele dejarse para la parte posterior del solar, tal como se ve en las aerofotografías relevadas por el municipio en el año 1940.
i.- Rosetones: Están apenas perforados en Santa María y Del Tránsito de la Santísima Virgen, tal como comenzaron a aparecer en las primeras etapas del románico. Crecen en diámetro y en artesonado en hormigón en Santa Amelia y San Juan María Vianney.
Escudo episcopal: Un rectángulo de mármol o cemento blanco aparece en la fachada de todas las iglesias y edificios civiles construidos por la administración Copello. Representa al escudo episcopal de Santiago Copello, que debe estar enmarcado por un sombrero o tiara con dos cordones laterales de los que surgen diversas cantidades de borlas, dependiendo de la jerarquía del prelado en el momento de inaugurarse el templo. En los escudos impuestos, mientras era obispo exhiben seis borlas, como arzobispo diez y como cardenal quince.
El diseño del escudo expresa las devociones particulares del titular y el lugar que ocupa en el escalafón eclesiástico. Copello era devoto del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, de manera que están presentes en los cuartos superiores del blasón. En la banda media el escudo exhibe a San Isidro como labrador, en tanto testimonio de la ciudad homónima bonaerense, origen natal de Copello.
– Cruz celta: Una cruz aparentemente celta aparece invariablemente en la cúspide de la cubierta a dos aguas de las naves. La misma está constituida por la cruz en sí misma, ornamentada con un círculo, símbolos de la vida terrenal y de la vida eterna, respectivamente. Esta cruz aparece en todas las iglesias construidas bajo el mandato del cardenal Copello. Aún no hemos podido encontrar la razón de le exhibición de este tipo de cruz.
– Tímpano: En el tímpano sobre los accesos a los templos de Santa María y de Tránsito de la Virgen aparecen sendos relieves muy convencionales, aparentemente en cemento blanco o en mármol blanco procedente de Massa-Carrara, Italia.
El tímpano de Santa María presenta una Anunciación siguiendo una composición semejante a las anunciaciones del Renacimiento temprano, en tanto que en la iglesia Del Tránsito de la Santísima Virgen, la referencia está dala al paso de la virgen a la vida eterna. En los otros dos templos los tímpanos no presentan relieves.
- B) Interior
1.- Planta: La mayor parte de las iglesias edificadas por Carlos Massa presentan una distribución del espacio interior similar con una planta basilical de tres naves. En consecuencia, la planta, la disposición del espacio, la iluminación, el ornato, los vitrales, las esculturas y pinturas y todo lo que refiere al interior del templo, lo reservamos para un apartado que analiza aspectos comunes a todos los patrones de sus templos.
Para el caso de la Iglesia del Tránsito de la Virgen, Schenone (2006, 187), menciona que su aspecto interior recuerda a la Catedral de Módena (siglo XI) en Italia, análisis acertado si bien la escala es muy diferente. Los interiores de las iglesias de este grupo son oscuros y sin ornamentación, tal como se caracterizan las iglesias románicas lombardas en Italia.
2.- Ábside: Las iglesias de este grupo terminan con un ábside en la cabecera que suele ser poligonal, semicircular o rectangular. En el caso de la iglesia Del Tránsito es poligonal.

Ornamentación y esculturas
La ornamentación es escasa de acuerdo con las premisas del románico temprano y con cierta cosmovisión iconoclasta de la arquitectura religiosa posterior a la década de 1920. Las ácidas críticas al decorativismo gótico y a la imaginería seriada «beateril» comenzaron a tomar protagonismo tanto en las publicaciones religiosas especializadas como en los críticos afiliados a las nuevas vanguardias artísticas en escultura y pintura. (Plazaola, 1965; Schnell, 1974). Publicaciones posteriores a la segunda mitad del siglo XX seguían insistiendo acerca de la necesidad de superación de la estandarización de estilos en la imaginería y la arquitectura religiosas. Dos ejemplos fueron las Revistas de Arquitectura número 373 de marzo-abril de 1954 y la Revista Nuestra Arquitectura número 482 de 1973 [sin indicación de mes]. Ambas difundieron un panorama amplio de artículos relativos al movimiento estético renovador en artes plásticas que surgieron a partir de los años ’30 y que en los ’60 tendrá su revival vanguardista por influencia del Concilio Vaticano II.
A principios del siglo XX, para algunos sectores conservadores de la Iglesia la escultura gótica era la antesala del naturalismo renacentista y, por lo tanto, el inicio del desplazamiento de una cultura teocéntrica medieval hacia una sociedad antropocéntrica moderna. En consecuencia, la exuberancia de la ornamentación «sensible» del gótico atentaba contra la espiritualidad simbólica mejor expresada en el románico. La decoración muraria es escasa y se limita a algunas señales de carácter arquitectónico que evocaban los ornamentos geometrizados que el románico medieval español habría tomado en sus contactos con el mundo islámico.
Vitrales
Como los vanos son pequeños en tanto corresponden a fuentes estilísticas románicas, el impacto lumínico de las vidrieras es discreto. En las iglesias de Santa María y Del Tránsito, las cuatro vidrieras de la puerta cancel tienen la originalidad de representar a Santiago Copello en distintas etapas de su carrera religiosa, ya que lo muestran con atributos de sacerdote, obispo, arzobispo y cardenal. El retrato en cada caso es realista, casi fotográfico, y su rostro revela la edad correspondiente a cada escalafón. En el caso de la iglesia de Del Tránsito, las autorreferencias son todavía mayores porque de las veintiocho vidrieras, dieciséis corresponden a santos que:
“llevan nombres de familiares de Copello, identificados éstos en las inscripciones al pie que dicen por ejemplo: En memoria de Juan M. Copello”. (Schenone, 2006, 188).
[1]Aun a fines del siglo XX, los teóricos de la arquitectura religiosa de gran influencia bajo el mandato de Juan Pablo II recomendaban a los constructores de templos:
«La configuración global del edificio iglesia debe hacer que sea evidente su presencia en el ambiente urbano como un axis, un punto de referencia para los habitantes del barrio. La iglesia está en función de todos los hombres, tanto si van a ella como si no, para hacer presente que Dios existe, que ama a los hombres, que la vida tiene un significado profundo, que hay una respuesta a la infelicidad y al sufrimiento comunes de la condición humana.» (Bergamo y Del Prete, 2004).
[2] Don Bosco estableció para la Congregación de los Salesianos la organización de un sábado festivo en donde los jóvenes realizaban tareas de esparcimiento y recreación en el patio de los colegios para asistir luego a la misa vespertina y a una merienda posterior. Esta actividad gozó de gran éxito en la Buenos Aires de la primera mitad del siglo XX, cuando aún no se habían desplegado con suficiente amplitud los clubes barriales. En los barrios periféricos, la única alternativa de esparcimiento gratuito solían ser los ateneos en los centros socialistas. (Gutiérrez y Romero, 1995.)
[1] «Juguetes Mis Ladrillos S.R.L.» es una empresa aún activa y que fue fundada a mediados de siglo XX. Su producto más recordado fue lanzando al mercado en 1953. Consiste en un juego para niños de ladrillos de goma con encastres que permitía crear construcciones modulares de tipo arquitectónico y mecánico. El sentido pedagógico de los productos se vinculaba a las nuevas teorías pedagógicas nacidas a partir de las teorías de Piaget y otras escuelas de la época aún hoy valoradas por las modernas teorías psicopedagógicas y de ciencias de la educación.